martes, 29 de mayo de 2012

Castrogonzalo según las Respuestas Generales del Catastro de la Ensenada

Chronica Minora

1. Cómo se llama la población
A la primera dijeron que este pueblo se llama el lugar de Castro Gonzalo tierra de Benavente.
2. Si es de realengo o de señorío, a quién pertenece, qué derechos percibe y cuánto produce.
A la segunda dijeron que dicho lugar es de señorío, pertenece al Conde de Benavente, percibe los derechos de martiniega, pedido de marzo, un foro sobre la pesca del río, otro sobre las tierras de arrotos y medio carro de paja de cada un vecino labrador del estado general, que producen el de martiniega veinte y siete reales, y diez y ocho maravedís. El pedido de marzo setenta reales y veinte maravedís. El foro sobre la pesca del río treinta y tres reales; el de las tierras de arrotos cuarenta y ocho cargas de pan mediado, trigo y cebada; el de la paja trece carros en virtud de encabezamiento que sobre dicha paja, y derecho de martiniega anualmente precede, que con la regulación de diez reales cada uno importan ciento y cuatro reales, y todo asciende a el año a doscientos, treinta y cinco reales y cuatro maravedís de vellón, y las cuarenta y ocho cargas de pan mediado, trigo y cebada, expresadas, ignoran el motivo de su percepción.
Vista general de Castrogonzalo [2012]

3. Qué territorio ocupa el término, cuánto de levante a poniente y del norte al sur, y cuánto de circunferencia, por horas, y leguas, qué linderos o confrontaciones; y qué figura tiene, poniéndola al margen.
A la tercera dijeron que el territorio que ocupa el término del referido lugar será cinco cuartos y medio de legua de Levante a Poniente, tres cuartos y medio de legua de Norte a Sur, y cinco leguas en circunferencia con la regulación de hora por legua, confronta a el Levante con términos de las villas de Fuentes de Ropel, Villa Obispo, y San Esteban, a el Poniente con los de los lugares despoblados de Zembicos y Brive, a el Norte con término de otro lugar despoblado llamado Piquillos, y a el Sur con el del lugar de Castro Pepe, y en cuanto a su figura se remiten a lo que el agrimensor haga a el tiempo de su reconocimiento.
4. Qué especies de tierra se hallan en el término; si de regadío y de secano, distinguiendo si son de hortaliza, sembradura, viñas, pastos, bosques, matorrales, montes, y demás que pudiere haber, explicando si hay algunas que produzcan mas de una cosecha al año, las que fructificaren sola una y las que necesitan de un año de intermedio de descanso.
A la cuarta dijeron que las especies de tierra que hay en el expresado término son de sembradura de secano, prados de pasto y otros donde se trilla el pan, un pedazo de prado de guadaña, y cuestas agrias incultas por naturaleza, las de sembradura de secano con un año de descanso, trigo, centeno o cebada, los prados sin intermisión pasto, el de eras también pasto, el de guadaña hierba, y las cuestas agrias no producen por la razón expresada, y no comprenden lo demás de la pregunta.
5. De cuántas calidades de tierra hay en cada una de las especies que hayan declarado, si de buena, mediana e inferior.
A la quinta dijeron que en las especies de tierra de sembradura de secano, y prados de pasto que llevan declarado, las hay de las tres calidades, buena, mediana e ínfima, en los prados de pasto, digo de tierras, y guadaña de mediana e inferior, y las cuestas agrias lo son de inferior.
6. Si hay alguno plantío de árboles en las tierras que han declarado, como frutales, moreras, olivos, higueras, almendros, parras, algarrobos, etc.
A la sexta dijeron que en las referidas tierras hay un plantío de árboles, paleros, chopos, salgueros y negrillos, que se hizo de orden de su majestad, que Dios guarde, y no comprende lo demás de la pregunta.
7. En cuáles de las tierras están plantados los árboles que declararen.
A la séptima dijeron que dicho plantío se halla en el Prado de Guadaña concejal de mediana e ínfima calidad.
8. En qué conformidad están hechos los plantíos, si extendidos en toda la tierra o a las márgenes, en una, dos, tres hileras, o en la forma que estuvieren.
A la octava dijeron que el referido plantío se halla en siete hileras a las orillas del río.
Iglesia parroquial de San Miguel

9. De qué medidas de tierra se usa en aquel pueblo: de cuántos pasos o varas castellanas en cuadro se compone, qué cantidad de cada especie de granos de los que se cogen en el término se siembra en cada una.
A la novena dijeron que la medida de tierra que se usa en el propuesto lugar es de carga, compónese de doce heminas, esta de cuatro celemines y dicha hemina ocupa el terrazgo de ciento treinta y tres estadales de a tres varas castellanas en cuadro cada uno, y en cada carga de tierra de secano de buena calidad para su siembre se echan si de trigo quince heminas, y si de cebada veinte y cuatro, en la de mediana once heminas de trigo, y en la de ínfima que regularmente se siembra de centeno ocho heminas de esta especie.
10. Qué número de medidas de tierra habrá en el término, distinguiendo las de cada especie y calidad, por ejemplo, tantas fanegas, o del nombre, que tuviese la medida de tierra de sembradura de la mejor calidad, tantas de mediana bondad y tantas de inferior; y lo propio en las demás especies que hubieren declarado.
A la décima dijeron que el predicho término ocupará tres mil cargas de tierra de la expresada medida, de secano de sembradura serán dos mil cargas de buena calidad seiscientas de estas sembrarán anualmente doscientas de trigo, y ciento de cebada, de mediana calidad setecientas cargas, de inferior otras setecientas; los prados ocuparán cuatrocientas cargas de las cuales de buena calidad serán doscientas; de mediana calidad ciento, y de ínfima otras ciento; los de las eras diez cargas de mediana calidad cinco, y de inferior otras cinco; el Prado de Guadaña catorce cargas de mediana calidad siete y de inferior otras siete; las cuestas agrias incultas por naturaleza ocuparán ciento y setenta cargas; del río Esla que pasa por el término cogerá doscientas cargas; el sitio del lugar diez y seis y lo restante consideran a los caminos y sendas.
11. Qué especies de frutos se cogen en el término
A la undécima dijeron que los frutos que se cogen en el explicado término, son trigo, centeno, cebada, paja, hierba, lana, añino y hierba de pasto.
12. Qué cantidad de frutos de cada género, unos años con otros, produce, con una ordinaria cultura, una medida de tierra de cada especie y calidad de las que hubiere en el término, sin comprender el producto de los árboles que hubiese.
A la duodécima dijeron que cada carga de tierra de secano de buena calidad con una ordenanza cultura en un quinquenio y del año produce si de trigo cuatro cargas, y si de cebada catorce; la de mediana calidad tres cargas de trigo, y la de inferior con igual cultura tres cargas de centeno; la de prado de era de mediana calidad una carga de trigo, la de inferior tres fanegas, el Prado de Guadaña de mediana calidad, produce carro y medio de hierba; la de inferior un carro; los pastos disfrutan los vecinos con sus ganados, y el sobrante le arrienda a los forasteros em un mil ochocientos y treinta reales a el año y nueve maravedís y medio, una con otra, y en caso de arrendarse todos produciría la carga de buena calidad por el pasto ocho, la de mediana calidad seis, y la de ínfima cuatro.
13. Qué producto se regula darán por medida de tierra los arboles que hubiere, según la forma en que estuviese hecho el plantío, cada uno en su especie.
A la décima tercia dijeron que el propio plantío no produce cosa alguna por ser nob[..] y el prado en que se hall produce la hierba que se guadaña.
14. Qué valor tienen ordinariamente un año con otro los frutos que producen las tierras del término, cada calidad de ellos.
A la décima cuarta dijeron que el valor que ordinariamente tienen los frutos que producen las tierras del predicho término, en un quinquenio, y del año es cincuenta reales la carga de trigo, cuarenta la de centeno, treinta la de cebada, diez el carro de paja, quince el de hierba, veinte y dos la arroba de lana, y treinta la de añino.
15. Qué derechos se hallan impuestos sobre las tierras del término, como diezmo, primicia, tercio-diezmo u otros; y a quien pertenecen.
A la décima quinta dijeron que los derechos que se hallan impuestos sobre las tierras del término son el diezmo, y de diez una en las especies en práctica diezmables, primicia y voto de Santiago, corresponde una parte de tres el diezmo de granos, correspondiente a la iglesia parroquial de Santo Tomás del Barrio de abajo, y la mitad de menudos a Don Cayetano Rodríguez de Quirós, cura párroco, y cinco cargas de trigo más que le da Don Roque Alayz racionero de dicha parroquial por la administración de sacramentos, otra parte de dichos granos, y la mitad de menudos, compete al referido Don Roque, a excepción de las cinco cargas de trigo expresadas, y la otra parte de los propuestos granos a el maestre escuela de la Santa Iglesia de la ciudad de Astorga, de la cual da cinco cargas de centeno a la obra mayor de dicha santa iglesia; el correspondiente a la parroquia de San Miguel del barrio de arriba compete dos partes de tres de los granos, y el todo de menudo a Don Eugenio Juárez cura párroco, y la otra parte de granos a el dicho maestre de escuela; el de las dos casas de Rey de granos, y menudos, compete a el Conde de Benavente, la primicia a las fábricas de las dos parroquiales respectivamente, y el voto de Santiago a su Santa Iglesia Catedral, y no saben oído decir haya más interesados en dichos diezmos que los expresados.
Casa blasonada de los Alaiz en la Calle Carrancha

16. A qué cantidad de frutos suelen montar los referidos derechos de cada especie o a que precio suelen arrendarse un año con otro.
A la décima sexta dijeron que los referidos derechos en un quinquenio, y a el año, montan cuarenta cargas de trigo, treinta de centeno ochenta de cebada, y los menudos que perciben ascenderán a un mil y doscientos reales de vellón, y no se arriendan.
17. Si hay algunas minas, salina, molinos harineros u de papel, batanes u otros artefactos en el término, distinguiendo de qué metales y de qué uso, explicando sus dueños y lo que se regula produce cada uno de utilidad al año.
A la décima séptima dijeron que en el predicho lugar hay un molino de aceite linaza que pertenece a Mateo Hurtado vecino de la villa de Benavente a quien por dicho aceite y linaza se le considera la utilidad de dos mil reales a el año, y no comprende lo demás de la pregunta.
18. Si hay algún esquilmo en el término, a quien pertenece, qué número de ganado viene al esquileo a él y que utilidad se regula da a su dueño cada año.
A la décima octava dijeron que en el expresado lugar hay esquilmos de ganados lanares, vacas, yeguas, pollinas y cerdas, que pertenecen a sus respectivos dueños, y a cada res lanar de vientre por no arrendar pastos para su manutención, por el de la cría, lana, añino y leche consideran la utilidad anual de once reales; a la de vacío por el de lana tres reales, a cada carnero o borrego por el de lana cinco reales; a la baca por el de la cría cincuenta reales, a la yegua por lo mismo, doscientos reales a la pollina por dicha razón veinte y cinco reales, a la cerda por el de crías treinta reales, todo ello a el año, y no viene ganado alguno al esquileo a dicho término.
19. Si hay colmenas en el término, cuántas y a quien pertenecen.
A la décima novena no comprende su contenido.
20. De qué especies de ganado hay en el pueblo y término, excluyendo las mulas de coche y caballos de regalo; y si algún vecino tiene cabaña o yeguada que pasta fuera del término, donde y de qué número de cabezas, explicando el nombre del dueño.
A la pregunta veinte dijeron que las especies de ganado que hay en predicho término son bueyes, bacas, novillas, novillos, terneras, terneros, yeguas, caballos, pollinas, pollinos, mulas, machos, cerdas, cerdos, ovejas, corderos, carneros y borregos, y ningún vecino tiene cabaña ni yeguada que paste fuera del término.
21. De qué número de vecinos se compone la población y cuántos en la casas de campo o alquerías.
A la veinte y una dijeron que en el expresado lugar hay ciento y diez y siete vecinos con inclusión de los eclesiásticos, estado noble y general en su población, y ninguno en casa de campo, ni alquería por no haberla.
22. Cuántas casas habrá en el pueblo, qué número de inhabitables, cuántas arruinadas; y si es de señorío, explicar si tienen cada una alguna carga que pague al dueño por el establecimiento del suelo, y cuánto.
A la veinte y dos dijeron que el citado lugar se compone de ciento y ocho casas de las cuales ciento y doce son habitables, dos inhabitables por imposibilidad, doce arruinadas, una del concejo donde celebran las juntas los vecinos, y la otra que sirve para el puesto público de la carnicería, u aunque es de señorío no se pada al dueño pensión alguna por el establecimiento del suelo.
23. Qué propios tiene el común y a que asciende su producto al año, de que se deberá pedir justificación.
A la veinte y tres dijeron que los propios que tiene el propuesto lugar son el arriendo del sobrante de pastos; el de la pesca del río, y el de una heredad de tierra, que todo ascenderá a el año a un mil novecientos y sesenta reales [de] vellón, sobre que se remiten a la rectificación que diese el fiel de dichos; así mismo disfruta de una Prado de Guadaña que comprende el ya citado plantío, no se arrienda, repártese la hierba que produce que serán diez y ocho carros entre todos los vecinos.
24. Si el común disfruta algún arbitrio, sisa u otra cosa, de que se deberá pedir la concesión, quedándose con copia que acompañe estas diligencias; qué cantidad produce cada uno al año, a que fin se concedió, sobre qué especies para conocer si es temporal o perpetuo y si su producto cubre o excede de su aplicación.
A la veinte y cuatro dijeron que el propuesto lugar no disfruta ni usa de arbitrio alguno con facultad, ni sin ella.
Pontón del siglo XVIII

25. Que gastos debe satisfacer el común, como salario de Justicia y regidores, fiestas de Corpus u otras; empedrado, fuentes, sirvientes, etc., de que se deberá pedir individual razón.
A la veinte y cinco dijeron que los gastos que satisface el común del expresado lugar son los que se ocasionan en las rogativas cumplidamente de votos que tienen hechos, ministros que vienen a la cobranza de los tributos, por no dar a los alcaldes el seis por ciento de su cobranza, paga de cupo de puentes, gastos extraordinarios que ocasionan los procuradores de la tierra, condenas de la Audiencia de la Mesta, funciones del concejo, salarios del fiel de fechos, maestro de primeras letras, composición de caminos, y puente, plantío de árboles, guarda de dicho plantío, nombramiento y juramento de justicia, toque de campanas, predicador de la Semana Santa, potear las medidas y otros precisos que satisface, sobre que y el importe a que anualmente ascienden todos ellos se remiten a la certificación que diere el fiel de fechos.
26. Que cargos de Justicia tiene el común, como censos, que responda u otros, su importe, por qué motivo y a quien, de que se deberá pedir puntual noticia.
A la veinte y seis dijeron que las cargas de justicia que tiene el común del explicado lugar son cuarenta y ocho cargas de pan mediado, trigo y cebada, que anualmente se pagan a el Conde de Benavente por las tierras de arrotos, como así lo llevan declarado.
27. Si está cargado de servicio ordinario y extraordinario u otros, de que igualmente se debe pedir individual razón.
A la veinte y siete dijeron que el nominado pueblo se halla cargado de servicio ordinario, extraordinario y utensilios, por cuyos derechos se paga anualmente trescientos cuarenta y un reales, y treinta maravedís de vellón; remítense a mayor abundamiento a la certificación que diese el fiel de fechos.
28. Si hay algún empleo, alcabala u otras rentas enajenadas, a quién, si fue por servicio pecuniario u otro motivo, de cuánto fue y lo que produce cada uno al año, de que se deberán pedir los títulos y quedarse con copia.
A la veinte y ocho dijeron que la razón, derecho de alcabala y el de dos casas de rey diezmeras se hallan enajenadas, pertenecen a el Conde de Benavente, percibe por el de alcabalas un mil quinientos cincuenta y ocho reales, y treinta y dos maravedís. Por el de las dos casas diezmeras seis cargas de trigo, tres de centeno, siete de cebada y cuarenta reales de menudos a el año y en un quinquenio, y lo demás se pagan a su majestad (que Dios guarde), ignoran el motivo de su concesión, remítense a los privilegios en este asunto concedidos.
29. Cuántas tabernas, mesones, tiendas, panaderías, carnicerías, puentes, barcas sobre ríos, mercados, ferias, etc. hay en la población.
A la veinte y nueve dijeron que en precitado lugar y término hay dos tabernas, una carnicería, tres puentes, y un barco, que pertenecen a el concejo; y Ana Flores Lobato viuda usa del oficio de panadera, a quien consideran la utilidad anual de cuatrocientos reales; el arriendo de dichas tabernas y carnicería le tiene Francisco Fernández Mayde, el de las tabernas en cuatro mil y setecientos reales con la condición de poder subarrendar una, como en efecto tiene subarrendada la que se halla en dicho pueblo [...] en novecientos reales, y el de la carnicería en ciento y cincuenta reales, cuyos piales de arriendo suben en parte de paga de tributos; en las puentes no se paga portazgo. El barco no se arrienda, sirve para el servicio de las labranzas, y no comprende lo demás de la pregunta.
30. Si hay hospitales, de qué calidad, qué renta tienen y de qué se mantienen.
A la pregunta treinta dijeron que en el sobre dicho lugar hay una casa que sirve de hospital para el recogimiento y conducción al pueblo más inmediato de los pobres que transitan; a estos se les da la limosna que el mayordomo asigna, los efectos que le pertenecen son de dicha casa, dos censos, el principal de uno trescientos reales, el otro cuatrocientos, y unas tierras de pan llevar, que producen los censos veinte y un reales de réditos anuales. A razón de tres por ciento, de las tierras una se labra por los cofrades de la cofradía de la Santísima Trinidad, y su producto anual que serán dos cargas de trigo, se invierte a beneficio de dichos pobres, y las otras se arriendan, y producen cada segundo año media carga de pan mediado, trigo, y cebada, que también se destina a el efecto dicho.
Campos de cultivo con Morales de las Cuevas al fondo

31. Si hay algún cambista, mercader de por mayor o quien beneficie su caudal por mano de corredor u otra persona, con lucro e interés; y qué utilidad se considera el puede resultar a cada uno al año.
A la treinta y una dijeron no comprende su contenido.
32. Si en el pueblo hay algún tendero de paños, ropas de oro, plata y seda, lienzos, especería u otras mercadurías, médicos, cirujanos, boticarios, escribanos, arrieros, etc. y qué ganancia se regula puede tener cada uno al año.
A la treinta y dos dijeron que en el predicho lugar hay un cirujano asalariado a granos importan lo que percibe a el año un mil y trescientos reales, un fiel de fechos, el sacristán, notario y agrimensor, le consideran anualmente por todos los oficios, la utilidad de cuatrocientos reales, otro sacristán a quien consideran doscientos reales al año, un maestro de primeras letras que le regulan ciento cincuenta reales al año, y no comprende lo demás de la pregunta.
33. Qué ocupaciones de artes mecánicos hay en el pueblo, con distinción, como albañiles, canteros, albéitares, herreros, sogueros, zapateros, sastres, pelaires, tejedores, sombrereros, manguiteros y guanteros, etc.; explicando en cada oficio de los que hubiere, el número que haya de maestros oficiales y aprendices, y qué utilidad le puede resultar, trabajando meramente de su oficio, al día cada uno.
A la treinta y tres dijeron que en el expresado lugar hay dos herreros, el uno se llama Fernando Zancada, y le regulan la utilidad diaria de cuatro reales, el otro se llama Alonso Fernández a el que se considera tres reales a el día, un sastre que percibe de jornal diario dos reales, dos zapateros de viejo, y a cada uno se le considera en real diario. Un tablajero, y le regulan dos reales a el día, catorce pastores a los que con la soldada y comida consideran dos reales diarios, ocho criados de servicio y seis hijos de familia mayores de diez y ocho años y a cada uno con inclusión de comida y soldada regulan diariamente real y medio, y a todos los labradores por que cultivan por si sus heredades se les considera la utilidad diaria de real y medio.
34. Si hay entre los artistas alguno, que teniendo caudal, haga prevención de materiales correspondientes a su propio oficio o a otros, para vender a los demás, o hiciere algún otro comercio, o entrase en arrendamientos; explicar quienes, y la utilidad que consideren le puede quedar al año a cada uno de los que hubiese.
A la treinta y cuatro dijeron que a este pueblo comprende los arrendamientos de tabernas y carnicerías que tiene hechos Francisco Fernández Mayde, a el que consideran por el de tabernas la anual utilidad de setecientos reales, digo seiscientos, y por el de la carnicería cien reales. El del subarriendo de una taberna que dicho Mayde ha hecho R. Mejía en novecientos reales, y a este por dicha razón le consideran la utilidad anual de cincuenta reales el de la pesca del río, que está en Miguel de Lama a el que se regula la utilidad de cincuenta reales a el año, el de dos pollinos sementales, y un caballo padre, que tiene hecho Don Pedro Lobato vecino del explicado lugar, a el que por dicho arriendo y por el útil de otros dos pollinos sementales suyos propios con que compone el puesto que hay en el citado lugar le regular un mil seiscientos y ochenta reales anualmente y el de las tierra de los eclesiásticos , seglares y regulares, y a cada colono de estos en la carga de tierra de buena calidad sembrada de trigo consideran la utilidad de diez y seis reales y veinte y tres maravedís, y si de cebada la de superior sesenta reales, a la de mediana calidad la de doce y medio, y a la de ínfima la de diez, y aunque no hay viñas tienen algunas cuevas con bastos que sirven para el vino que cogen los vecinos en otros términos, y en venta regulan a cada moyo que se compone a diez y ocho cántaras, cuatro y medio.
35. Qué número de jornaleros habrá en el pueblo y a cómo se paga el jornal diario a cada uno.
A la treinta y cinco dijeron que en el expresado pueblo hay cincuenta jornaleros, gana cada uno de jornal diario real y medio.
36. Cuantos pobres de solemnidad habrá en la población.
A la treinta y seis dijeron que en dicho lugar se hallan diez y siete pobres de solemnidad
37. Si hay algunos individuos que tengan embarcaciones, que naveguen en la mar o ríos, su porta, o para pescar; cuántas, a quien pertenecen y que utilidad se considera da cada una a su dueño al año.
A la treinta y siete dijeron que no comprende su contenido.
Plaza de la Laguna

38. Cuántos clérigos hay en el pueblo.
A la treinta y ocho dijeron que en propuesto lugar hay tres clérigos, Don Cayetano Rodríguez Quirós, y don Eugenio Juárez curas párrocos, y Don Roque Alayz racionero.
39. Si hay algunos conventos, de qué religiones y sexo, y qué número de cada uno.
40. Si el rey tiene en el término o pueblo alguna finca o renta, que no corresponda a las generales ni a las provinciales, que deben extinguirse; cuáles son, cómo se administran y cuánto producen.
A la preguntas treinta y nueve y cuarenta dijeron no comprende su contenido.
Todo lo cual los referidos de justicia y peritos con asistencia de los señores curas párrocos declararon se la verdad a su saber, y entender, sin haber hecho agravio a interesado alguno de los que puedan se, bajo del juramente que fecho tienen en que se afirmaron y ratificaron, firmaron los que supieron junto con el señor subdelegado. E yo el escribano en fe de ello. Don Francisco González de Villegas. Roque de la Huerga. Juan de Alaiz. Cayetano Marbán Cifuentes. Melchor García. Pedro Muñoz. Ante mi Don Francisco González de Villegas.

domingo, 26 de febrero de 2012

El Vado del Emperador - El paso del Esla según una litografía de Bacler D´Albe

Albert Louis Bacler d´Albe (1761-1824), militar, cartógrafo y artista francés, es fundamentalmente conocido por sus cuadros de batallas, retratos y por sus cartas geográficas y litografías. Acompañó a Napoleón Bonaparte en algunas de sus más memorables campañas militares, como uno de sus consejeros más próximos en el reconocimiento del terreno y en la toma de decisiones estratégicas. Fruto de estas experiencias fue la publicación de la obra “Souvenirs pittoresques du Général Bacler d´Albe”, cuyo tomo segundo está dedicado a la “Campagne d´Espagne”. Se trata de un conjunto excepcional de 88 litografías de gran calidad. Su portada no consigna la fecha de edición, pero señala que la obra fue confeccionada en París "a la lithographie de G. Engelmann. Rue Louis le Grand Nº 27". Comunmente se fecha entre 1820 y 1822.
Bacler d'Albe realizó dos viajes a España durante la Guerra de la Independencia. Como máximo responsable del Cabinet Topographique de l'Empereur recaló en la Península entre abril y mayo de 1808, con el objeto de recopilar toda la documentación disponible. En su segundo viaje acompañó al propio Bonaparte, coincidiendo con la toma de Madrid y la campaña contra el general Moore, entre noviembre de 1808 y enero de 1809.
Retrato de Bacler d´Albe
De su periplo por tierras hispanas, Bacler dejará constancia a través de una serie estampas de los lugares recorridos, complementadas con los testimonios y relatos de algunos de los protagonistas de los primeros meses de la guerra. No todos sus dibujos son tomados directamente del natural, sino que también se basó en las representaciones gráficas y las narraciones de otros autores. No obstante, toda su obra gráfica tiene una unidad de estilo definida por temas y asuntos que mitifican la labor de las tropas napoleónicas. Las escenas están teñidas de ese romanticismo tan querido en la época, con puentes, castillos, palacios, y ruinas rodeados de una vegetación exuberante, a todas luces exagerada y teatral. En esta ambientación paisajística no faltan los tipos populares y las escenas costumbristas.
Dentro de este tomo II dedicado completamente a España la lámina número 49 inmortalizó uno de los momentos más memorables de la llamada “Carrera de Benavente”, esto es el cruce del Esla por la caballería francesa el día 30 de diciembre de 1808. La reciente adquisición por quien suscribe estas líneas de esta lámina en el mercado de antigüedades ofrece una buena oportunidad para volver de nuevo sobre este episodio, tan crucial para el desarrollo de la Guerra de la Independencia en los últimos días del año 1808.
La mañana de ese día 30 de diciembre las tropas francesas se dedicaron a reparar, en la medida de lo posible, el puente de Castrogonzalo, mientras varios oficiales intentaban localizar vados por los que cruzar el río.
El puente había sido volado con pólvora el día anterior por los ingleses en su precipitada retirada hacia Galicia. El sabotaje formaba parte del plan del general de Moore de obstaculizar al máximo el avance francés, y evitar el enfrentamiento cuerpo a cuerpo con el enemigo. Los pontoneros franceses se afanaron en entablar los arcos y machones minados por la pólvora inglesa. Nicolás Marcel hace referencia someramente a estos trabajos de reparación: "... el puente era muy difícil de reparar, pero allí donde se encontrase el emperador, se eliminaban los obstáculos en un instante, aparecían vigas, maderos y escaleras por doquier y, aunque no pudiese pasar más que de uno en uno, en dos horas los 4.000 hombres se encontraban del otro lado del río". En estas tareas fue aprovechada toda la madera que se pudo encontrar, alguna de procedencia muy poco confesable. Del monasterio de Santo Domingo de Benavente, por ejemplo, se desmontaron buena parte de sus dependencias e iglesia para convertirlas en vigas.
Portadilla del Tomo II de "Souvenirs pittoresques du général Bacler d'Albe", Paris, Engelmann, 2 vol., 1819-1822
Paralelamente, un oficial del regimiento de Nayles encuentra un vado "por encima del lugar por donde habían pasado los cazadores de la guardia". Según este mismo testimonio, el paso de las tropas de Lefebvre el día anterior se habría producido "por un vado que había debajo del puente", dato que no concuerda con el resto de relatos. En todo caso, una vez localizado el lugar de paso el propio Napoleón se habría puesto a la orilla guiando a los pelotones en su marcha: "La mañana del día 30 reparamos el puente y varios oficiales se encargaron de sondear los vados. M. De Damas, oficial de mi regimiento, descubrió un vado por encima del lugar por donde habían pasado los cazadores de la guardia. Napoleón se puso a la orilla del río y nos hizo pasar por pelotones".
Nicolas Marcel sargento, y posteriormente capitán del ejército francés, relata así el episodio: "Un guía que estaba con el Emperador nos indicó un punto en el que el Esla se dividía en tres brazos y nos permitía pasar más fácilmente. Formamos una hilera y comenzamos a pasar. El agua estaba muy fría y nuestros viejos bigotes comenzaron a refunfuñar cuando los soldados vieron al Emperador entrar a pie en el río para mostrarles el camino. En el regimiento se oyó un grito unánime: ¡Viva el Emperador!. El entusiasmo fue general y, en media hora, toda la división estaba al otro lado del río. Este punto de paso fue conocido en el ejército como "Vado del Emperador".
Dezydery Chlapowski, oficial polaco al servicio de Napoleón, ofrece algunos detalles complementarios: "El Emperador ordenó a la caballería cruzar el río por un vado que se encontraba un poco más arriba, obligando a los escuadrones a aproximarse lo más cerca posible, sin que hubiese distancia entre ellos, y los oficiales en su lugar. Esta columna apretada formó una presa humana y un poco más abajo el agua descendió. El emperador hizo pasar por este lugar a la artillería que logró cruzar el río sin mojar sus municiones. Cuando dicha artillería estaba en la orilla opuesta, el Emperador cruzó a su vez con todos nosotros. Por la noche llegamos a Benavente, congelados y mojados. Era a finales de diciembre de 1808".
Nuestra litografía lleva por título: “Passage de l´Elza par la cavalerie française devant Benavente le 30 Xbre 1808". La topografía de las ilustraciones de este artista debe ser siempre tomada con muchas reservas. Así la lámina número 50 de esta misma obra ofrece una vista del Castillo de Benavente, que no guarda un parecido reconocible con otras ilustraciones o fotografías antiguas. Pero en nuestro caso parece que la fidelidad del escenario es bastante más evidente, pues disponemos de al menos de dos referencias significativas coincidentes.
Passage de l´Elza par la cavalerie française devant Benavente le 30 Xbre 1808
Por una parte el destruido puente de Castrogonzalo a lo lejos, lo cual nos indica que las tropas que cruzan el Esla en ese momento lo hacen río abajo y a una distancia considerable del viaducto. La imagen nos muestra un puente de ocho ojos, correspondiente al conocido entonces como Puente Mayor, con al menos uno de sus arcos destruido. Sobre el viaducto se intuye la presencia de soldados, sin duda ocupados en la reparación del desperfecto con tablones de madera. Más a la izquierda se aprecia el Puente Viejo, mientras que a la derecha aparece una construcción levantada prácticamente sobre el mismo puente.
La otra referencia es una iglesia o ermita situada a la derecha, junto a un caserío que debería corresponder a Castropepe. Así el mencionado templo se identificaría con la antigua iglesia parroquial de Santa María Magdalena, actualmente en ruinas y convertida en cementerio. La espadaña de este templo presenta ciertamente una estructura muy similar a la actual, así como el camino empinado por el que las tropas francesas descienden desde el caserío hacía el río. La caballería cruza en pelotones el curso de agua en dirección hacia Benavente, bajo la atenta mirada de mandos y oficiales. En un segundo plano parece intuirse la presencia del propio Emperador, tocado de su característico bicornio o sombrero de dos picos, acompañado de varios ayudantes. A la derecha otro grupo de soldados intenta calentarse al pie de una hoguera, una forma de transmitir al espectador el intenso frío y las penalidades padecidas por la tropa.
Detalle del Puente de Castrogonzalo, con algunos de sus arcos volados por los ingleses
Contamos con un interesante mapa, muy esclarecedor para entender en toda su medida el teatro de operaciones. Procede del Archivo Cartográfico y de Estudios Geográfico del Centro Geográfico del Ejército y tiene por título "Passage de L`Esla au gué de Castro Pepe devant Benavente par l`Armée Francaise commandée en personne par S.M. Impériale et Royale le 30 decémbre 1808".
El plano nos muestra tres caminos que atraviesan el Esla y conducen a Benavente. El central corresponde al paso del derruido puente de Castrogonzalo, en la carretera de Benavente a Villalpando. El que se sitúa aguas arriba se encuentra junto al casco urbano de Castrogonzalo y debe corresponderse, más o menos, con el vado por el que cruzó Lefebvre. Por último, está otro acceso a la altura de Castropepe, también junto a su caso urbano, y que, por tanto, debe identificarse con el descrito en las fuentes y el plasmado en la litografía anteriormente citada. Todos ellos confluyen en Benavente, donde aparecen representadas, al parecer, las columnas francesas entrando en la villa.
Para entonces buena parte de la población de Benavente había huido a los campos y a las aldeas. Toda la amplia llanura de la vega del Esla estaba muy concurrida de monjes y fugitivos. En la villa solamente quedaban las mujeres y los niños, que deambulaban por las calles gimiendo y laméntandose de su suerte, en una estampa descrita por los testigos como estremecedora. El Emperador, una vez sorteado el río, habría llegado a Benavente en aquella misma tarde del día 30 de diciembre, alojándose en una vivienda perteneciente a la familia Núñez de la actual Plaza del Grano.
Espadaña y ruinas de la iglesia de Santa María Magdalena de Castropepe
Las dificultades del paso del Esla y la reconstrucción del puente motivaron un considerable retraso del avance francés. Aunque, como hemos visto, una parte atravesó el río y se reunió con Napoleón en Benavente, otra debió detenerse de este lado del Esla durante algunos días. La caballería sería la primera en pasar el río, mientras que la infantería y todo el material pesado tendrían que esperar a que los vados o el puente fueran transitables
Estos imponderables ya habían sido asumidos por el propio Bonaparte: "El emperador había advertido de que el puente de Castrogonzalo estaba destruido y que tardarían mucho tiempo en repararlo puesto que las brechas de los arcos eran muy anchas. La tropa se desperdigó entonces por las aldeas más próximas a Castrogonzalo, dejando una profunda huella en la memoria colectiva de toda la comarca.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Gloria y Excelsis Deo - Dos tablas de Navidad en Castrogonzalo


En las catorce tablas  que se conservan actualmente en el retablo de Castrogonzalo podemos distinguir al menos dos ciclos temáticos que facilitan su lectura iconográfica. El primer ciclo tiene por tema principal aspectos diversos de la vida de la Virgen y la infancia de Cristo, mientras que el segundo se ocupa de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. El primer asunto se desarrollo en el primer cuerpo y las dos tablas del lado izquierdo del segundo. Comprende: El Nacimiento de la Virgen, La Anunciación, La Visitación, La Natividad, La Adoración de los Magos y La Presentación en el Templo. No ocuparemos a continuación del estudio iconográfico y compositivo de las dos tablas de tema más estrictamente navideño: La Natividad y La Adoración de los Magos.

1. La Natividad

Lucas es el único de los evangelistas que proporciona un relato completo y coherente de las circunstancias que rodean el nacimiento de Jesús. Pero nuestra tabla no recoge el momento concreto del nacimiento, sino la posterior adoración por sus progenitores, siguiendo la tradición de otros relatos no integrados en el corpus bíblico como los Evangelios Apócrifos y las Revelaciones de Santa Brígida. En esta última obra se señala que tras dar a luz María "flexis genibus", e inclinando la cabeza, con la manos juntas adoró al niño diciendo: "Bene Veneris, Deus meus, Dominus meus, Filius meus".


La escena representada en la tabla se ajusta fielmente a esta descripción, aunque incorporando otros detalles comunes a la iconografía al uso. Las figuras centrales son San José a la izquierda, caracterizado como un apacible anciano de barba cana con la cayada entre sus manos, la Virgen, arrodillada y con las manos juntas, y el Niño en el pesebre. Sirven de acompañamiento el asno y el buey, representados parcialmente para no restar protagonismo a la Sagrada Familia. Se mantiene aquí la divergente actitud tradicional de los dos animales: el buey con la cabeza inclinada hacia el niño en actitud de devota adoración, simbolizando a la Iglesia, y el asno, símbolo del pueblo judío, apartado y en ademán más indecoroso. Junto a esta escena principal coexiste otra en un segundo plano, teóricamente paralela, como es El Anuncio a los pastores, que sirve a la vez de fondo paisajístico para la tabla.

Un ángel portando filacterias se aparece a un pastor que cuida su rebaño en un paisaje montañoso convencional. Otros dos pastores se asoman tímidamente a la escena principal, estableciéndose así un nexo conceptual entre ambos ambientes. Uno de ellos tiene las manos juntas en actitud de adoración, el otro, menos reverente, simplemente observa con aire curioso los acontecimientos. Este último personaje está calcando a otro prácticamente idéntico existente en la tabla homónima de Santo Tomás Cantuariense de Toro, obra de Juan de Borgoña II.
El niño, centro de toda la composición, es presentado tendido sobre un improvisado lecho. Es la representación tradicional del pesebre, formado por varios sillares perfectamente escuadrados y unas pajas, recurso este que alude a la Piedra Angular o fundamento de la Iglesia. Junto al recién nacido se encuentran dos ángeles ápteros. En cambio, los tres ángeles que revolotean sobre el pesebre desplegando filacterias sí son alados. Los rasgos de todos ellos, de mofletes resaltados y piel sonrosada están ajustados al canon de belleza infantil del siglo XVI. Se trata este de un recurso narrativo muy presente en la Escuela de Toro, que aporta a las escenas una nota tierna y entrañable.

La arquitectura en ruinas sirve para recrear un marco espacial de connotaciones legendarias. Responde, en todo caso, a modelos muy difundidos por la pintura flamenca. Parece que el objetivo principal de autor al componer la escena ha sido establecer un contraste entre la humildad y la pobreza de los personajes frente a esa arquitectura grandiosa, pero en una ruina decadente. En esta ambientación tan peculiar destacan, por el estudio de las calidades y los brillos, esas dos columnas abalaustradas doradas, réplicas de las talladas en el retablo, que sirven además de delimitación física a las tres figuras principales. La sensación de profundidad de todo el panel se consigue mediante la conjunción de estos elementos con la superposición de diversos planos escénicos.

2. La adoración de los Magos
 
La representación de los magos en número de tres y con edades diferentes, correspondientes de hecho a las tres edades de la vida: juventud, madurez y ancianidad, tiene un origen muy antiguo, que se remonta tradicionalmente a un texto atribuido a Beda. Esta misma fuente explica el significado de los dones tradicionales: el oro, por la realeza, el incienso por la divinidad; y la mirra por la humanidad. Los nombres de Gaspar, Melchor y Baltasar aparecen en el siglo IX en el Liber Pontificalis de Rávena. No obstante, las fuentes de inspiración utilizadas por los artistas para reflejar el acontecimiento son muy diversas, remontándose incluso al arte imperial y bizantino, pues en el Nuevo Testamento solamente el evangelio de Mateo recoge en unas breves líneas el acontecimiento:



“Al ver la estrella experimentaron una grandísima alegría. Entraron en la casa, y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron; abrieron sus tesoros y le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Luego, habiendo sido avisados en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su país por otro camino”.

En nuestra tabla el autor no ha hecho uso del recurso frecuente de recrear escenas paralelas directamente relacionadas, como por ejemplo visiones del viaje de la comitiva. El planteamiento responde a una composición bastante simplificada. Los tres magos aparecen a la izquierda, ricamente ataviados, ofreciendo sus presentes a la Virgen. Sus rasgos responden no sólo a las tres edades sino que también se intenta establecer una diferenciación étnica en alusión a las tres partes del mundo; de hecho los Magos fueron adoptados como patronos por viajeros y peregrinos.


El más anciano se arrodilla ante el niño en actitud respetuosa de oración, mientras que los otros dos, más dinámicos, avanzan con gesto solemne hacia el pesebre portando sus ofrendas. La figura de San José es la gran ausente de la composición, siguiendo así una tradición muy cultivada en la iconografía cristiana. En otras representaciones aparece en un segundo plano o bien lo encontramos dormitando, como ocurre en la portada sur de la iglesia de San Juan del Mercado de Benavente.
María aparece sentada con el niño en su regazo. Agradece con su mano derecha los obsequios recibidos y sujeta delicadamente con la izquierda al pequeño, envuelto en pañales. La estrella de Belén preside la escena, pero apenas es destacada en la composición.

En otro orden de cosas, merece destacarse el detalle con el que el autor se recrea en los recipientes destinados a contener los presentes: el oro, el incienso y la mirra. Dos copas y un cofre, todos ellos de oro, remarcando el noble origen de los donantes y el simbolismo de los presentes. También demostró el autor su particular dominio técnico en el estudio de los ropajes, de sus pliegues, sus brillos y sombras, y los contrastes cromáticos, aspectos igualmente observables en otras tablas de este retablo.
La ambientación es fría e impersonal. Solamente las figuras del buey y el asno recuerdan vagamente el ambiente del establo descritoen los Evangelios, pues tanto el pilar central como el basamento que sirve de asiento a María remiten a una arquitectura renacentista en ruinas. El paisaje de fondo se ha simplificado notablemente en esta ocasión mediante la representación de un paraje montañoso y un cielo convencional con nubes ajustadas a líneas horizontales.
Imágenes del retablo de Castrogonzalo [Mediados del siglo XVI]: 1. Tabla de la Natividad; 2. Detalle de la tabla de la Natividad; 3. Detalle de la tabla de la Natividad; 4. Tabla de la adoración de los Magos; 5. Detalle de la tabla de la Adoración de los Magos y 6. Detalle de la tabla de la Adoración de los Magos [Fotos Rafael González].

lunes, 12 de octubre de 2009

¡Hasta las ruinas perecieron! - La iglesia de Santo Tomás de Castrogonzalo

Fachada norte de la iglesia de Santo Tomás en 1990

En uno de los pasajes más célebres del poema épico “La Farsalia”, cuenta Lucano el asombro de Julio César durante su visita a los solares donde estuvo la sojuzgada, y luego destruida, ciudad de Troya. El gran poeta hispanorromano, cordobés para más señas, hace exclamar a César: "etiam periere ruinae", ¡hasta las ruinas han perecido! Hoy se hace uso de esta máxima para expresar la consternación por una desolación total, un sentimiento muy apropiado para el caso que nos ocupa. Si bien el derribo de la iglesia de Santo Tomás ocurrió hace ya bastantes años, sus ecos en la memoria colectiva de los vecinos no deberían apagarse nunca.

La existencia de dos parroquias en Castrogonzalo y, por consiguiente, de dos barrios diferenciados, con personalidad propia, -el de Arriba y el de Abajo-, es un aspecto indisolublemente ligado a la historia de una localidad cuyos orígenes remiten al proceso de colonización altomedieval. Ya desde 1157 contamos con referencias que revelan la existencia de al menos un templo en la villa dependiente de la mitra astorgana, aunque sin poder precisar exactamente su número. En esta fecha, la infanta doña Elvira, hija natural de Alfonso VI y Jimena Muñoz, donaba a la catedral de Astorga sus posesiones y derechos en todas sus iglesias de la diócesis, mencionando las villas de Bretó, Castropepe, Castrogonzalo, Lagunadalga, Saludes, Maire, y las situadas en Sanabria, en Ribera y en el Bierzo.

La colegiata de Santa María de Arbás, situada en la vertiente sur del puerto de Pajares, fue una institución religiosa que parece que tuvo una gran presencia en Castrogonzalo, y en otras poblaciones de Tierra de Campos, en la primera mitad del siglo XIII. Controlaba los derechos de paso sobre el puente y también llegó a percibir rentas en las iglesias de la villa. En 1225, Alfonso IX concedía a esta colegiata cuantos derechos le pertenecían en las dos iglesias de Castrogonzalo. En principio, nada podemos saber sobre la advocación de cada una de ellas en esta época, pero dada la permanencia en el tiempo de estas dedicaciones en la mayor parte de las poblaciones, podemos suponer su identificación con las tradicionales: Santo Tomás y San Miguel.

Tendremos que esperar hasta 1361 para encontrar una mención expresa a la iglesia de Santo Tomás. En este año, unos vecinos de Castrogonzalo, Bartolomé Martínez y María García, su mujer, reciben dos tierras del monasterio de Santa Clara de Benavente con la condición de plantar allí unas viñas. Las fincas se encontraban en unos majuelos, donde existían también unas viñas pertenecientes a la iglesia de Santo Tomás.

Analizar hoy las características arquitectónicas y artísticas de esta iglesia resulta una tarea harto compleja, ante la desaparición total del objeto de estudio. Para ello, es preciso partir de las escasas fotografías disponibles, recopilar la documentación de archivo y remitirse a los testimonios de los autores que citan en algún momento algún rasgo destacado del templo.

Así, el corresponsal del "Diccionario de Madoz" describe Santo Tomás a mediados del siglo XIX como un edificio "del orden gótico; sus paredes y torre de piedra de cantería y las bóvedas de ladrillo por arista; tiene una sola nave con 150 pies geométricos de largo, 110 de ancho y 62 de altura hasta la bóveda; cuenta cinco altares que nada ofrecen de particular, y celebra dos festividades, una el 21 de diciembre y otra el 16 de agosto en conmemoración de San Roque, patrono del pueblo". Como vemos, en esos cinco altares el retablo del siglo XVI no merece la más mínima consideración de este autor.

Por el contrario, Gómez Moreno apenas se ocupa de la iglesia en su "Catalogo monumental de la provincia de Zamora", pero sí dedica unas líneas a comentar las tablas y las esculturas de su retablo. Elogia las pinturas, pero no tanto las tallas, pues solamente considera la imagen de San Juan Bautista como de verdadero mérito. De la iglesia apenas sentencia que "es moderna y en forma de cruz".

En la misma línea, David de las Heras afirma que “la iglesia es de estilo renacimiento con forma de cruz latina. Su titular es Santo Tomás Apóstol, cuya imagen está en el retablo mayor”. Entre las esculturas, destaca un crucifijo grande del siglo XIV; una imagen de San Sebastián, gótica del XV; otra de la Inmaculada, del siglo XVI; una de San José, y otra de San Roque, ambas del siglo XVII.

Del análisis de las fotografías antiguas recopiladas se deduce que, aunque la planta y estructura general del templo puede responder, efectivamente, al siglo XVI, durante el siglo XVIII se acometieron importantes reformas que le dieron su aspecto final. Sabemos por una breve anotación recogida en los libros de fábrica, y citada por José Muñoz Miñambres, que en 1798 se construyó la capilla mayor y el crucero. Según este autor, Santo Tomás era la iglesia más antigua de los dos barrios de la localidad. En su casco parroquial estaba el alcalde de hijodalgos, siendo la de San Miguel más moderna y en su casco jurisdiccional estaba el alcalde del estado general. También era de Santo Tomás de donde salían las procesiones interparroquiales del Domingo de Ramos y de la festividad del Corpus Christi.

El templo contaba con una única nave y presentaba un crucero saliente que daba a su planta forma de cruz latina. Los muros de su cabecera y de los brazos del crucero eran rectos, y añadía a los pies una gran espadaña, con dos cuerpos de vanos para acoger las campanas. Su fábrica, fruto de diversas fases constructivas, alternaba el tapial, el ladrillo y la sillería. La cubierta era a dos aguas sobre armazón de madera. El crucero se cubría con cúpula semiesférica de factura simple y la nave con bóveda de medio punto con lunetos. La edificación tuvo problemas tradicionalmente de estabilidad por su endeble cimentación y la mala calidad del terreno. El cuerpo inferior de la espadaña fue reparado y reforzado en diversas ocasiones, y a mediados de los años setenta se adosó una galería cubierta al muro sur, con la intención de contrarrestar los empujes de la nave.

En cualquier caso, existió en este mismo emplazamiento otro templo anterior de época medieval, sin poder precisar más detalles sobre sus características y cronología. Testimonio de ello es una estela discoidea de carácter funerario, reaprovechada en la cimentación y recuperada durante los trabajos de desescombro. Se puede fechar, según ejemplos similares, en torno a los siglos XII-XIII. En este momento medieval debe inscribirse también un gran Cristo crucificado en madera policromada, hoy conservado en la iglesia de San Miguel. Aunque de aspecto románico, su factura resulta es algo arcaizante, debiendo llevarse su realización a un momento bien avanzado del siglo XIV.

Durante el siglo XVII hay constancia de varios pagos para la realización de obras artísticas de diversa naturaleza. En esta época en el templo había al menos tres capillas: la de la Natividad de Nuestra Señora, la de San Martín y la de San Juan Bautista. De esta última, debe proceder una meritoria imagen del santo, del siglo XVI, que preside actualmente la calle central del retablo en San Miguel.

En 1604, en los libros parroquiales se ordena "que se pinte en la Iglesia Parroquial, en el paño frontero a la puerta principal, una figura de San Cristóbal muy grande, conforme muestra estar pintada ya". La anterior, aunque de cronología indefinida, debía estar en la línea del gran fresco existente en el lado sur del crucero de la iglesia de Santa María del Azogue de Benavente, o a los ejemplos de la Catedral de León, la iglesia de San Marcos de Salamanca y la colegiata de Toro.

Hay también menciones de diferentes intervenciones en la capilla mayor y en los altares colaterales, pero no se especifica hasta qué punto el retablo principal se vio involucrado en alguna de ellas. Así, sabemos que en 1640 se limpió el altar mayor, o que por estos años se doró la caja del Santísimo.

A principios del siglo XVII se suscitó un pleito en torno a la legítima posesión del beneficio curado de nuestra iglesia. Los condes de Benavente fueron adquiriendo a lo largo del tiempo el derecho de presentación en la mayor parte de las parroquias de las tierras de su señorío. En el caso de Santo Tomás de Castrogonzalo, este derecho pertenecía desde antiguo a los parroquianos y feligreses. Sin embargo, una vez que quedó vacante el curato de Santo Tomás, el VIII conde de Benavente, Juan Alfonso Pimentel, hizo valer su influencia para proponer a un familiar suyo: Fernando Pimentel, clérigo de menores de la diócesis de Oviedo. Así, en 1617 se confirma la sentencia de Cristóbal de Vera, arcediano del Páramo, por la que otorga, a instancia de Juan Alfonso Pimentel de Herrera, a Fernando Pimentel "el beneficio simple y ración sita en la iglesia de Santo Tomé del lugar de Castrogonzalo de esta diócesis de Astorga".

Entre las capillas y fundaciones pías establecidas en la parroquia debe destacarse una fundación para dotar huérfanos. La casa de huérfanos había sido establecida por el clérigo Paulo de Cepeda. Uno de sus principales benefactores fue Martín de Cepeda, descendiente de la familia de los Cepedas de Fuentes de Ropel. En Santo Tomás de Castrogonzalo, los Cepeda contaban con una capilla fundada originariamente por Gaspar de Cepeda y su hermano, Pedro. Esta institución fue complementaria de otras obras piadosas promovidas por Gaspar de Cepeda, entre las que destaca la capilla del Santísimo Cristo de la Indias, con sede en la iglesia de San Pedro de Fuentes de Ropel. Este importante militar ropelano del siglo XVI participó en la conquista de los territorios de Honduras y El Salvador.

El templo atravesó un momento particularmente delicado en los días inmediatos al 29 de diciembre de 1808, cuando las tropas francesas ocuparon el pueblo y utilizaron la iglesia como establo para sus caballerías. Los acontecimientos se inscriben en la ofensiva de Napoleón en el invierno de ese mismo año contra el ejército británico de Moore, que se replegaba en dirección a La Coruña. Según el testimonio de su cura párroco, Isidro González Feliz, los franceses irrumpieron en la iglesia e hicieron varias hogueras en su interior: "destrozaron las puertas del Sagrario y alguna otra pieza de retablos, sin dejar en salvo los cajones de la sacristía y el archivo de papeles [...] Últimamente se perdieron dos cálices de plata, un incensario, dos vinajeras con su platillos y las olieras de dicha especie, lo restante que dejaron fue por haberlo custodiado en sitio secreto que los demás. Como el fuego y el humo eran fuertes destrozaron las vidrieras para que saliera desluciendo las bóvedas". La ausencia hoy de las puertas del sagrario, muy probablemente decoradas con relieves en madera policromada como el resto del retablo, es fiel testigo de estos acontecimientos.

Una de las últimas obras de calado documentadas en la fábrica de Santo Tomás se produjo a principios del siglo XX, en época del párroco Agapito Galende. Se trató en esta ocasión de la espadaña, adosada a los pies, cuya  estructuro debió ser totalmente renovada. De este feliz acontecimiento se hizo eco la prensa local: “En Castrogonzalo (Benavente) se ha solemnizado la fiesta del Rosario inaugurando la torre de la iglesia. Hubo misa solmene, con sermón que predicó el párroco don Agapito Galende; disparo de bombas y cohetes, banda de música, corrida de vacas y bailes populares; terminando con una sesión de gramófono con que el virtuoso sacerdote que regenta aquella parroquia, obsequió a sus feligreses”.

El comienzo del final de la historia de esta iglesia, no exenta de su correspondiente controversia, debe situarse a principios de los años ochenta, momento en el que el progresivo deterioro del templo comenzó a sembrar la inquietud entre los vecinos. Curiosamente, el 20 de mayo de 1981 la entonces Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas había incoado un expediente para la declaración del edificio como "monumento histórico-artístico". Una iniciativa encaminada principalmente a proporcionar protección al retablo del siglo XVI. Fue este un expediente nunca resuelto, y que aún hoy inexplicablemente continúa abierto, según los registros de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León. Los pormenores de esta “crónica de una muerte anunciada” invitan a hacer una reflexión, una vez más, sobre la precaria situación en la que todavía hoy se encuentra el patrimonio histórico-artístico de buena parte de los núcleos rurales de Castilla y León.

Los desfavorables augurios formulados por vecinos y parroquianos tuvieron su confirmación, punto por punto, en los meses siguientes. El culto tuvo que interrumpirse definitivamente en la iglesia ante el desplome de parte del techo y la proliferación de grietas en muros, bóvedas y cúpula. La espadaña también amenazaba ruina, a pesar de los refuerzos introducidos en su estructura en varias ocasiones. De esta forma, Castrogonzalo perdía temporalmente sus dos iglesias, dado que el otro templo: San Miguel, hacía ya bastantes años que estaba fuera de servicio, utilizándose eventualmente como panera por unos particulares. Las celebraciones religiosas fueron trasladadas a un local municipal, acondicionado al efecto para cumplir las funciones de altar improvisado.

Durante el año 1983 se acometieron diversas obras de reforma en la iglesia de San Miguel a cargo del Obispado de Zamora. El edificio venía utilizándose como panera desde hacía años, por lo que hubo que cambiar los solados, enfoscar los muros y pintar las paredes para adecentar el interior. También se renovaron los muros exteriores y se añadieron diversos paramentos de ladrillo. Este lavado de cara permitió volver a utilizar la iglesia para el culto. Fue este el momento en el que se acometió el traslado y restauración del retablo a cargo de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León, trabajos que se prolongaron durante varios meses de los años 1985 y 1986.

Mientras se rehabilitaba San Miguel, el abandono y el consiguiente proceso de deterioro de Santo Tomás continuaron imparables durante los años siguientes. La incoación del expediente para su declaración cómo BIC sorprendentemente no surtió ningún efecto práctico. En la resolución de 1981 se hacía saber al Ayuntamiento “que todas las obras que hayan de realizarse en el monumento cuya declaración se pretende, o en su entorno propio, no podrán llevarse a cabo sin aprobación previa del proyecto correspondiente por esta Dirección General". Sin embargo, en el mes de marzo de 1992 el templo se derribaba definitivamente, sin que el asunto ocasionará mucho ruido mediático ni impacto en la opinión pública.

Hoy nada queda del antiguo edificio, salvo el solar donde estuvo levantado. La finca se ha convertido en un descampado sin urbanizar donde prolifera la maleza y se acumulan los escombros. Sin embargo, aún se reconocen algunos vestigios de sus cimientos y las escaleras de hormigón de acceso al pórtico. Todo ello sería más que suficiente para convertir este espacio en una plaza e intentar recuperar la planta y la memoria de la iglesia con una adecuada señalización y cartelería.

La iglesia de Santo Tomás tenía bajo su jurisdicción parroquial una ermita distante de la población bajo la advocación de Santa Marina. Estuvo situada junto al río Esla y el puente de piedra, donde aún hoy existe un pago que recuerda su nombre. Sus orígenes son medievales, pues en el siglo XIII hay constancia de la celebración de una feria franca en el puente en torno a la festividad de la virgen y mártir. En el entorno del puente y la ermita existía una alberguería, relacionada con la labor asistencial a los viajeros y peregrinos que circulaban por este paso del río. 

En el siglo XVII la ermita de Santa Marina estaba prácticamente en ruinas. En los libros de fábrica de Santo Tomás se dice que “en ella se recogen los ganados y cabalgaduras, así como personas de mal vivir. Y aunque se le ha puesto llave y puerta en ella, la arrancan y quitan y profanan”. Por ello se manda que “en el término de un mes se ponga una puerta con cerradura fuerte de manera que sea muy segura y libre de los inconvenientes se haga la obra y no haciéndolo, el señor cura y el mayordomo de la iglesia la destejen y quiten de ella la madera y todo se ponga en cobro para reparo de la iglesia del lugar. El despojo de piedra se lleve para la calzada de la iglesia, que se ha de hacer junto a la torre”.

Según documenta José Muñoz Miñambres, el año 1624 se trajo la teja y la piedra de la ermita de Santa Marina, y su imagen se llevó a la iglesia y se colocó en un altar lateral.

Plano de la iglesia de Santo Tomás, según Rafael González Rodríguez

Vista de la capilla mayor con el retablo del siglo XVI

Fachada norte de la iglesia de Santo Tomás de Castrogonzalo

Espadaña y campanario de la iglesia de Santo Tomás de Castrogonzalo

jueves, 3 de septiembre de 2009

San Roque 2009 - 10 miradas

Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico, dejó una deliciosa descripción de las principales fiestas celebradas en la villa a mediados del siglo XIX. Sorprenden la riqueza en detalles mostrada por el autor para desarrollar esta entrada, rasgo nada habitual en el resto de la obra:

“En el día de San Roque, que celebran con misa, sermón y novillos, es de costumbre que el ayuntamiento reparta entre sus individuos, cura de la parroquia de Santo Tomás, que es en la que se verifica la función y predicador, una arroba de barbos, otra de truchas y otra de carne de vaca por iguales partes; por la tarde se corren novillos, y por la noche suele haber algún banquete para los elegantes.

Otra costumbre no menos particular se observa en los habitantes de este pueblo, y es, el primer día de Pascua de Resurrección entrega el alcalde el bastón a un mozo, que por tres días ejerce autoridad, limitada a presidir la comitiva que lleva el predicador de Semana Santa cuando sale a pedir la aleluya; a esta comitiva compuesta de todos los concejales, incluso el alcalde y cura párroco más antiguo, se agrega otra compuesta de tantos mozos cuantos son los individuos del ayuntamiento, pidiendo también la aleluya para ellos. No hay vecino, especialmente las mujeres, que no se esfuerce en darles bollos y huevos, con tal abundancia que suelen reunir hasta un centenar de docenas.

Esta abundante provisión se ha de consumir con el agregado de mucho vino, en el baile que se celebra la tarde del mismo día en la plaza pública, acto que preside el alcalde mozo, sentado con otros de su edad en un banco puesto para el efecto. Los mozos eligen entre ellos, en presencia del alcalde y previo su asentimiento, dos o tres cocineros que reducen los huevos a tortillas; estas las reparte el alcalde, sin más instrumento cortante que sus dedos, entre las mozas en los intervalos de cada tanda.

Esta operación va acompañada de sus buenos tragos de vino que anima sobre manera a bailadores y bailadoras. El segundo día de Pascua repite el alcalde con su escolta la vuelta de segunda aleluya, reducida a pedir el coracho, que es un pedazo de tocino y gallinas. Por la tarde se repite el mismo baile, pero sin la adición del día anterior. El coracho y gallina, con otras cosas que agregan, las destinan a obsequiar aquella noche, las destinan a obsequiar aquella, con abundante cena al cura párroco, predicador y concejales, a cuyo obsequio concurren todos los mozos”.
El panorama festivo actual de Castrogonzalo gira en torno a tres grandes acontecimientos:

Fiesta de San Antón o de los Quintos. Se viene celebrando desde tiempo inmemorial anualmente el día 17 de enero, coincidiendo con la festividad de San Antón. Tradicionalmente coincidía con la entrada en quintas de los jóvenes de la localidad. En la actualidad, desaparecido el Servicio Militar, viene a ser un rito de la mayoría de edad de los jóvenes y su presentación en sociedad.
Se trata de unas fiestas de gran raigambre que suelen durar tres días.
Tradicionalmente los quintos se hacían cargo de la organización y de los gastos que la celebración conllevaba. En los últimos años, dada la escasez de mozos por el descenso de la natalidad, se han venido incorporando también las chicas que participan plenamente de los actos. Precisamente esa falta de quintos y quintas, y el deseo de que una fiesta tan típica de la localidad no se pierda, ha aconsejado al Ayuntamiento a colaborar económicamente al sostenimiento y realce de las fiestas.

Son unas fiestas de gran colorido, pues durante estos tres días los quintos y quintas se visten con un atuendo tradicional y se cubren con una capa adornada de cintas bordadas que regalarán posteriormente a sus novias/os y seres más queridos. La actividad más espectacular tiene lugar el día de San Antón. A las 5 de la tarde, una vez que los caballos y quintos/as han sido bendecidos en el pórtico de la iglesia, proceden a correr las cintas con hermosos caballos, de los que abundan en la villa, perfectamente enjaezados. La carrera finaliza cuando alguno de los quintos/as prende la cinta del premio, mucho más larga que las demás y con los colores de la bandera nacional.

La fiesta se completa con la celebración de grandes bailes donde los quintos suelen invitar a chocolate o a sopas de ajo al estilo castreño, ya bien entrada la madrugada.
Fiesta del Señor. Es una fiesta de gran tradición en la localidad, a pesar de contar con un solo día de duración, que en la actualidad coincide con la festividad del Corpus Christi. Esta fiesta ha decaído en los últimos años, al coincidir con el final de la tradicional “Semana del Toro Enmaromado” de Benavente. No obstante, el Ayuntamiento en su afán de mantener las tradiciones, organiza diversas actividades, entre ellas un parque infantil, juegos autóctonos para los mayores y alguna actuación folclórica de música y baile de la tierra, así como una gran verbena. Lógicamente, en cualquier fiesta popular no puede faltar el componente religioso, que se manifiesta en una solemne misa en la parroquia de San Miguel Arcángel.

Fiestas patronales de San Roque.
Estas fiestas son el santo y seña de nuestra villa. El día grande es el 16 de Agosto, pero las celebraciones suelen durar entre cuatro y seis días, teniendo un prestigio absolutamente reconocido en toda la región. Cuentan con el patrocinio del Ayuntamiento y la organización corre a cargo de una Comisión de Fiestas, formada en su mayor parte por jóvenes, con un papel destacado de los quintos de ese año.
De todos es conocida la enorme afición que existe en estas tierras a todos los espectáculos taurinos, en sus diferentes modalidades. De entre ellos merecen destacarse los encierros al estilo tradicional que se celebran en estas fiestas patronales. En estos encierros por el campo se vienen congregando en los últimos años más de 200 caballistas, y gran número de aficionados y curiosos que siguen a cierta distancia la evolución de los toros o vacas. Los astados se sueltan por los campos de cereal y arremeten contra los jinetes, lo que constituye un espectáculo único.

A estos encierros campestres se unen los encierro urbanos, donde se sueltan toros o vaquillas, y se corren por la calle Larga, desde la carretera hasta la Plaza de Toros situada a la orilla del Esla, en un recorrido total de unos 600 metros. También se celebra un Concurso de Cortes, muy popular en varias comunidades autónomas, entre ellas la de Castilla y León. Los participantes, a cuerpo limpio, deben cortar o recortar del modo más artístico posible a los novillos-toros en un tiempo limitado de unos diez minutos. También se celebra una corrida o novillada mixta, en la que al menos están presentes 2 o 3 rejoneadores, pues es enorme el cariño y admiración que en la localidad se siente hacia el caballo.
Si un eje importantísimo de las fiestas patronales en honor a San Roque lo constituyen los toros, el otro no menos importante lo es la música, contando siempre con destacados artistas, tanto en música moderna como en folclórica y tradicional.

No conviene olvidar que las fiestas suelen ser un medio que contribuye a la convivencia y la unión entre los vecinos y visitantes. Buen ejemplo de ello son las sopas de ajo al estilo castreño que elabora la Comisión de Fiestas el día que comienzan las fiestas. Se ofrece también un chocolate uno de los días y una cena de hermandad que se celebra el sábado, con posterioridad al día de San Roque. Normalmente se matan dos vacas o un toro del primer encierro del campo, y se prepara un exquisito guisado de carne acompañado de las ricas patatas producidas en la vega del río Esla, junto con pan , vino y fruta.